LA CANCIÓN DE LA QUINTA DE MUJERES

Y en una de esas reuniones tabernarias que, como queda dicho, eran proclives y propicias al desperezo del ingenio y a azuzar su agudeza un buen día surgió entre los contertulios la idea matriz que dio origen a esta canción.

“Una quinta de mujeres
dicen que van a llamar.
Por órdenes superiores
Las vamos a destinar.

Las morenas serán cabos,
Las rubias serán sargentos
Y las de pelo castaño
Tenientes de complemento.

Las de elevada estatura
Y bravura sin igual
Esas van a artillería
Que hay que hacer fuerza al tirar.

Las bajas y regordetas
A cornetas y tambores.
Y las que tengan bigote
Esas van a zapadores.

Chicas del cuarenta y cuatro,
Ardientes de corazón,
Como son tan volanderas
Esas van a aviación.


Y las del cuarenta y cinco
Con muchísima razón
Esas irán destinadas
Todas a Fernando Poo.

Las chicas madrugadoras
Que vayan temprano a misa,
Esas van a pontoneros
Que hay que hacer puentes deprisa.

Las de oficio carnicero,
O esposas de matarifes,
Por manejar el cuchillo
Van al tercio… de narices.

Peluqueras y modistas,
Harán un cuerpo especial.
Unas para matar piojos
Y otras pa desinfectar.

Todas las pantaloneras,
Cupletistas y coristas,
Como las gusta el embrague,
Esas van a motoristas.

Y aquí se acaba la historia
De esta quinta de mujeres,
Hecha por seis castellanos,
Con todas ellas se atreven.